30 años de más salud y seguridad, pese a los incumplimientos de la Ley

  • Tribuna de Juan Manuel Suárez Baragaño, Salud Laboral de CCOO de Asturies, en "El Comercio"

19/11/2025.
30 años de LPRL

30 años de LPRL

El 8 de noviembre de 1995 se dio un importantísimo paso adelante contra los accidentes en el trabajo. Ese día de hace 30 años se publicó en el BOE lo que es hoy la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Supuso un punto de inflexión y se bajaron los índices de siniestralidad laboral. Y es que fallecían al año en Asturias una media de 50 trabajadores y trabajadoras. Era terrible, prácticamente cada semana se perdía una vida en el tajo.

La normativa es eficaz, pero de poco sirve si no se cumple. Y es que, como ya quedó demostrado, en gran parte de los accidentes las normas de seguridad y salud brillan por su ausencia. Podemos afirmar que los incumplimientos cuestan vidas. 

Con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales se creó la figura del delegado y delegada de prevención, que para CCOO son los ojos del sindicato respecto a la salud. Antes, no había representantes como tal, sino personas encargadas de velar por la salud en un comité de seguridad e higiene, designado por la empresa. Pero con la normativa, fruto de la presión sindical, se avanzó, y se amplió la regulación y democracia en los centros de trabajo: los delegados y delegadas de prevención pasaron a escogerse entre los representantes de los trabajadores y trabajadoras, que se eligieron previamente en las elecciones sindicales.

En Asturias con los pactos de concertación se dio un paso más y se creó la figura del delegado y delegada territorial, que se encarga de visitar las empresas de menos de 50 trabajadores y trabajadoras y vigilar que se cumple la normativa. Fue en 2003, a raíz del nacimiento de Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales, con el Acuerdo por el Desarrollo Económico la Competitividad y el Empleo (ADECE).

Asturias también es pionera en los delegados y delegadas sectoriales. Son los del sector de la construcción que surgieron en 1998 en un momento en que había que poner fin a los altísimos niveles de la siniestralidad por la desregulación, la subcontratación y un incumplimiento sistemático de la ley.

A pesar de la normativa, las personas siguen muriendo en el tajo. Cada accidente significa que algo falla, hablamos de salud y de vidas humanas. Llevamos 30 años de una ley que debe actualizarse, modernizarse y adaptarse al mundo del trabajo actual. Se están dando importante pasos, como la evaluación de riesgos laborales para las empleadas del hogar, medida que desde el pasado sábado, 15 de noviembre, es obligatoria para los y las empleadores. Donde debe actuarse con urgencia es en las plataformas digitales, en este nuevo escenario laboral regulado por algoritmos, la prevención brilla por su ausencia y se multiplican los riesgos, tal y como se señala en el informe Fairwork España 2025, elaborado por la Universidad Complutense y la Fundación 1 de Mayo.

Pues 30 años de Ley de Prevención de Riesgos Laborales y con la asignatura pendiente de lograr empresas más seguras y saludables, de conseguir que la prevención sea una inversión no un gasto. Porque el trabajo no puede costarnos la vida.