La igualdad es determinante para la salud de las mujeres

  • Tribuna de Ana María Rodríguez, responsable de Igualdad de CCOO de Asturies, en El Comercio

Igualdad es salud. Y qué mejor ocasión para reivindicarlo que en estos en los que tiene lugar el “Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres”. Con la crisis sanitaria se coge conciencia de algo que llevamos años señalando desde CCOO de Asturias: lo importantes que son para el día a día sectores muy feminizados, que están en primera línea. Muy precarizados, declarados ahora esenciales, sin los que sería imposible ganarle la batalla al virus. En plena expansión de la pandemia, las trabajadoras de los sistemas sociosanitarios, de los supermercados, de la limpieza, de ayuda a domicilio… han tenido un mayor riesgo de contagio por su continua exposición.

01/06/2020.
Tribuna Ana

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Los trabajos que desarrollamos más las mujeres no se caracterizan por unas buenas condiciones. Actualmente, estamos siendo triplemente castigadas: por la salud, los cuidados y la violencia de género. La covid-19 tiene un gran impacto en nuestra seguridad y salud. Si queremos acabar con las brechas de género, un paso en la dirección correcta es evaluar los riesgos sanitarios que afectan especialmente a las mujeres en sectores feminizados como consecuencia de la mayor precariedad que sufrimos. Y, por supuesto, que se reconozcan sus patologías como enfermedades profesionales.

Trabajando para lograr la igualdad efectiva lograremos una mejora generalizada de la salud de las mujeres, de sus derechos a disfrutar de una vida segura, económica y laboralmente estable, y libre de violencias. Es de justicia que cuidemos hoy a todas aquellas personas que nos están cuidando, pero mañana no olvidemos que debemos acompañarlas de derechos laborales y mejoras económicas. La calidad de la atención que se da está en proporción a la calidad del empleo que se genera.

Urge la incorporación de una perspectiva de género en la salud pública. Implica abordar la influencia de los factores sociales, culturales, biológicos y de género en los resultados sanitarios, para mejorar la eficiencia, cobertura y equidad de los programas. Solo así, y vinculando la división sexual del trabajo con los perfiles epidemiológicos de una población y con las características de acceso, financiación y gestión del sistema sanitario, lograremos corregir las desigualdades.

Perspectiva de género es salud. Derechos sexuales y reproductivos son salud. Combatir las violencias machistas es salud. Trabajo digno es salud. Y conciliación corresponsable es salud. En definitiva: igualdad es salud.

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