2025, un balance agridulce

  • Tribuna de J. M. Zapico, secretario general de CCOO de Asturies, en "El Comercio"

27/12/2025.
Tribuna de Zapico en "El Comercio"

Tribuna de Zapico en "El Comercio"

Resulta complicado hacer un balance equilibrado del año, porque siempre hay noticias que invitan al optimismo y acontecimientos que mejor no hubiéramos vivido, como el genocidio en Palestina, el avance de la extrema derecha en todo el mundo o las políticas agresivas de Donald Trump, que pueden abocar al mundo a conflictos indeseados. 

En nuestro país, 2025 ha sido el año de la creación de más y mejor empleo, pero también el año en el que las derechas impidieron el avance que supone la reducción de la jornada. El año en que recuperamos poder adquisitivo, pero también el de los problemas acuciantes con la vivienda. El año en que consolidamos el cambio de modelo productivo (con una fuerte creación de empleo en educación, información y comunicaciones, actividades científicas y técnicas, sanidad y servicios sociales), pero también el año de los gravísimos efectos de la alteración climática, con incendios devastadores… y cuando aún no nos hemos recuperado del dolor provocado por la dana mortífera en Valencia. 

En Asturies, el paro, la precariedad y la pobreza siguen siendo la mayor preocupación de CCOO. Y el mercado laboral es un buen termómetro para medir la temperatura de nuestra comunidad. Los últimos datos de paro registrado reflejan la buena evolución, puesto que la Seguridad Social y el SEPEPA contabilizan, respectivamente, 9.656 empleos más que hace un año y 3.700 personas en paro menos. Y más allá de las variaciones estacionales, el mercado laboral asturiano continúa creando empleo, y ya lo hace al mismo ritmo que el del conjunto del Estado. 

Se crea empleo y el que se crea es de mejor calidad. Gracias a la reforma laboral tres de cada cuatro personas afiliadas al régimen general (el 74%) ya tienen un contrato indefinido, y de ellas más de la mitad a tiempo completo (el 56%).

No obstante, 51.000 personas en paro (en realidad inscritos en las oficinas del Servicio Público de Empleo hay 80.734 demandantes) son cifras inasumibles. Por no hablar de las elevadas tasas de paro juvenil o el desempleo de larga duración. La mejoría es clara, pero no ha llegado a todo el mundo.

A este ritmo de reducción del paro, Asturies tardaría 14 años en dar empleo a todas las personas que lo demandan. Y no pueden esperar. Por eso es tan importante desplegar el plan de choque por el empleo para mujeres, jóvenes y personas en paro de larga duración que acordamos en la concertación. Por eso estamos dando la batalla por la reducción de jornada y contra las horas extras no remuneradas, porque, además de otros beneficios evidentes para la salud laboral y la conciliación, se crearían miles de empleos.

El modelo productivo es otra clave. CCOO de Asturies lleva varios años organizando jornadas en las distintas comarcas en las que analizamos, debatimos y aportamos propuestas sobre un modelo productivo que pasa por la industria, la construcción y rehabilitación de vivienda, la conclusión de las infraestructuras pendientes, un turismo respetuoso con el paisaje y la vecindad, la apuesta por la economía plateada.

Así que, pese a los avances incuestionables en muchos órdenes, queda mucho por hacer, y en ello vamos a aplicarnos en 2026: por el pleno empleo, estable, con derechos y sin brechas. Por la salud y seguridad en el trabajo, en la que estamos seriamente comprometidos. Por una industria de futuro, empujada por la I+D. Por subidas salariales que garanticen la recuperación del poder adquisitivo. Por la vivienda, para que efectivamente se convierta en un derecho subjetivo, y deje de ser pasto de la especulación. 

Nos emplearemos a fondo por el fortalecimiento de los servicios públicos, exigiendo las inversiones y medias que hagan falta. Por una protección social que rescate a las personas de la pobreza y asegure su dignidad. Y apostaremos por una política integral de cuidados. Todo ello sumará para hacer frente a uno de los desafíos mayúsculos que tenemos como sociedad: el reto demográfico. 

Y para hacer esto posible, necesitamos que los presupuestos para el año próximo, bien orientados hacia las necesidades reales de la clase trabajadora, se ejecuten hasta el último euro. De poco servirá tener las cuentas más ambiciosas de la historia si no cumplen su función.

También somos un sindicato feminista, y no cejaremos en el empeño hasta desterrar todas las violencias machistas, que tanto dolor provocan, que tanto nos desacreditan como sociedad.

Generar condiciones decentes de trabajo y vida, empezando por las personas jóvenes, será también la mejor vacuna contra el virus infeccioso de la ultraderecha.