Sin preguntas no hay "Lambo"

  • José Manuel Zapico, secretario general de CCOO de Asturies, en "La Nueva España"

01/05/2026.
Tribuna de J. M. Zapico en "La Nueva España"

Tribuna de J. M. Zapico en "La Nueva España"

Parece que los sindicatos de clase, como el teatro, el periodismo, la Unión Europea o el Sporting, siempre están en crisis. Si hay un gobierno de izquierdas nos acusan de mansos, dóciles y nos auguran las siete plagas cuando gobierne la derecha. Luego gobierna la derecha y se relamen, colmillo goteando, mientras imaginan nuestra total desaparición. Cambio de ciclo, el fin de una era. Kaput.

Sucede que al final, en algún rincón de Avilés -por ejemplo-, una joven lee que cada trabajador en Asturias genera de media 270.000 euros al año para su empresa, mientras que su coste laboral no llega a los 40.000. ¿Por qué tanta diferencia? Se pregunta. ¿Dónde van esos 230.000 euros? ¿Es justo? Y mi favorita: ¿Cómo puedo cambiar esto?

Ese es el origen de nuestra fortaleza; cuando la gente empieza a hacerse preguntas. A casi nadie le enseñan cómo se deja un trabajo, cómo se denuncia a un jefe, cómo pedir un aumento de sueldo, un horario mejor o que te paguen de una vez las horas extra. Sabemos de ciencia, filosofía, literatura, biología, historia, sabemos soldar, arreglar máquinas, conducir autobuses, manejar grúas y poner cafés; pero pocos están acostumbrados a digerir una carta de despido o un expediente disciplinario. Duele. Y ahí es cuando empiezas a comprender de qué va todo esto. Tú solo, frente a una empresa, no eres nadie. Ya puedes hacer doscientos burpees a las seis de la mañana, ponerte una tirita en la nariz y leer a Séneca, Epicteto, Marco Aurelio y el resto de estoicos; para ellas vas a seguir siendo un número de usar y tirar, un miserable alfeñique al que exprimir.

Hazte preguntas. Por qué sólo puedes pagarte la habitación de un piso junto a tres desconocidas si trabajas 8 horas al día. Qué haces pegada a esa estufa de butano si llevas currando desde los 20 años. Cuántas veces más tendrás que ir a la huelga para que el Gobierno comprenda tu situación como educadora de 0 a 3. Por qué tenemos un sistema fiscal que favorece el acaparamiento de pisos (“unidades” los llaman, en vez de hogares) y la especulación, en lugar de premiar la vivienda asequible. 

Las alternativas siguen siendo las mismas. Perder el tiempo viendo tutoriales en Youtube (“negociar y ganar”, “cómo triunfar en 6 pasos”, “los 7 secretos del éxito”)… O unirte con tus compañeros y compañeras, elegir representante sindical, afiliarte y formar parte de siglos de tradición de personas que, como tú, han aprendido cómo compensar la desigualdad de origen. Generas 270.000 euros al año, les cuestas 40.000 y todavía intentan convencerte de que sois iguales. De que si te esfuerzas lo suficiente vas a poder alcanzar esos 230.000 euros de diferencia, tener tu propio Lambo, dos chalets, tres hijos en la privada y una semana de vacaciones en Bora Bora. Unos se caen del guindo al cumplir los 20, otros a los 30, algunos nunca llegan a entender que la única manera de que no te arrastre el río, es agarrándote a otras manos. 

Salir este 1 de mayo a las calles de Gijón es estar donde ocurren las cosas que importan, junto a hombres y mujeres dispuestos a no dejarse arrasar. Por eso la aportación del sindicalismo de clase a la identidad obrera trasciende cualquier sabotaje xenófobo, individualista y anticomunitario. No importa quién ocupe la Moncloa o Presidencia, da lo mismo qué algoritmo gangrenado conciba el villano de turno, al final siembre hay trabajadores haciéndose preguntas. Al final Comisiones Obreras siempre vuelve a ser aclamada como expresión de la catarsis democrática.